Una de las mayores preocupaciones al dejar un empleo es cuándo se hará efectivo el dinero. La ley marca unas pautas claras para que las empresas no demoren el pago.
La norma general dicta que la empresa debe poner a tu disposición el documento de finiquito y el dinero el mismo día que finaliza la relación laboral. Si tu último día es el viernes, ese día deberías recibir la liquidación.
En la práctica, muchas empresas realizan el pago mediante transferencia bancaria el mismo día que se pagan las nóminas del resto de la plantilla. Aunque es una práctica común, técnicamente el trabajador tiene derecho a percibirlo en el momento de la firma del cese.
Si pasan los días y no recibes el ingreso, el primer paso es enviar un burofax reclamando la cantidad. Si la empresa persiste en el impago, tienes un plazo de **un año** para presentar una papeleta de conciliación ante el SMAC reclamando las cantidades adeudadas más un 10% de interés por mora.
El Estatuto de los Trabajadores protege al empleado frente a los retrasos injustificados. Si la empresa se demora, puedes exigir un interés anual del 10% sobre las cantidades salariales del finiquito. Usa nuestra calculadora para saber qué importe base debes reclamar legalmente.