Afrontar un despido es difícil, pero asegurar que tu liquidación es correcta es el primer paso para proteger tu futuro financiero.
Ya sea un despido objetivo, disciplinario o colectivo (ERE), el finiquito siempre es obligatorio. Lo que variará según el tipo de despido es la **indemnización**, pero los conceptos de salarios devengados y vacaciones son universales y deben pagarse en todos los casos.
Es el error más común: pensar que son lo mismo. El finiquito liquida deudas de trabajo (lo que ya has ganado pero no cobrado), mientras que la indemnización compensa la pérdida del empleo. En un despido improcedente en 2026, la indemnización es de 33 días por año, y esto es independiente del finiquito.
Si cobras 1.800€ y te despiden el día 10 del mes, tu finiquito incluirá 600€ de salario, más la parte de las pagas extras generadas desde enero (si no están prorrateadas) y las vacaciones. Si además el despido es objetivo, sumarás 20 días por año de indemnización.
¿Tengo que firmar el finiquito para cobrar? Puedes firmar como "no conforme" si tienes dudas. Esto te permite recibir el dinero pero mantiene abierta la puerta a una reclamación judicial posterior si los cálculos no fuesen correctos.